Voy concentrada leyendo; me espera una tarde tensionante. Apenas dejamos la ciudad, mi compañera de asiento pregunta:
- Sabe si habilitaron el baño? Porque no quise ir en la terminal. Mi marido me dijo: en cuanto termines con el médico, pegá la vuelta no sea cosa que te agarren los virus.
Leyó que lo de la porcina agarra a los gordos y todo es por culpa de las computadoras y la interné. Quedó nervioso de que me pasara algo, vio que soy media gordita... Ud qué cree? Montevideo está horrible, no? Puro desastre!
Rápidamente dejamos las últimas casas y sólo había campo y cielo y una paz inmensa invadió el ómnibus. Estábamos a salvo!